Mostrando entradas con la etiqueta Fragmentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fragmentos. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de julio de 2012

Los fragmentos de la Biblioteca

Afirmo que la escena es un lugar físico y concreto que exige ser ocupado, y que se le permita hablar su propio lenguaje concreto. Afirmo que ese lenguaje concreto, destinado a los sentidos, e independiente de la palabra, debe satisfacer todos los sentidos; que hay una poesía de los sentidos como hay una poesía del lenguaje, y que ese lenguaje físico y concreto no es verdaderamente teatral sino en cuanto expresa pensamientos que escapan al dominio del lenguaje hablado. 

Antonin Artaud
El teatro y su doble

miércoles, 23 de mayo de 2012

Los fragmentos de la Biblioteca

Filinto: Con toda franqueza os diré que esa enfermedad provoca risa por todas partes donde vais, y que tan gran cólera contra las costumbres de este tiempo os vuelve ridículo ante muchas personas.
Alcestes: Tanto mejor, pardiez; tanto mejor, eso es lo que pido. Para mí es buena señal, y mucho me alegro por ello: me resultan a tal punto odiosos los hombres que me molestaría ser cuerdo a sus ojos.
Filinto: ¡Mucho odiáis a la naturaleza humana!
Alcestes: Sí, siento por ella un odio espantoso.
Filinto: ¿Están envueltos todos los pobres mortales en esa aversión, sin que siquiera uno se salve? Sí que está eso bien, en el siglo en que vivimos…
Alcestes: No, es general, y odio a todos los hombres: a los unos porque son malvados y malhechores, y a los otros por ser indulgentes con los malvados.

Molière
El Misántropo

jueves, 16 de febrero de 2012

Los fragmentos de la Biblioteca

Padre: Ahora bien, si usted piensa que nosotros, tal y como ahora nos está viendo, no poseemos realidad alguna más allá de esta ilusión…
Director: ¿Qué quiere usted decir?
Padre: (Luego de haberlos observado un momento, con una vaga sonrisa) ¡Sí, señores míos! ¿Qué otra cosa somos? Lo que para ustedes es una ilusión que se debe crear, para nosotros, sin embargo, es nuestra única realidad. (Breve pausa. Da algunos pasos hacia el Director y añade.) Y no sólo para nosotros, por otra parte, créame. Piénselo bien. (Le mira a los ojos.) ¿Sabría decirme quién es usted?
Director: (Turbado, con una cierta sonrisa) ¿Cómo? ¡Pues yo!
Padre: ¿Y si yo le dijera que no es verdad, que usted no es usted sino yo?

Luigi Pirandello
Seis personajes en busca de autor

martes, 3 de enero de 2012

Los fragmentos de la Biblioteca

Julieta: Ama, ¿sabes quién es ese mancebo?
Ama: El mayorazgo de Tiberio.
Julieta: ¿Y aquel otro que sale?
Ama: El joven Petrucio, si no me equivoco.
Julieta: ¿Y el que va detrás…, aquel que no quiere bailar?
Ama: Lo ignoro.
Julieta: Ve. Pregunta su nombre. Si está casado, mi tumba se convertirá en mi lecho de bodas.
Ama: Es Montesco; se llama Romeo, único heredero de esa infame estirpe.
Julieta: ¡Mi único amor nacido de mi único odio! ¡Demasiado pronto te he visto, sin conocerte! ¡Demasiado tarde te he conocido! Quiere mi negro destino que consagre mi amor al único hombre a quien debo aborrecer.

William Shakespeare
Romeo y Julieta

martes, 13 de septiembre de 2011

Los fragmentos de la Biblioteca

Adela: Sí, sí. Vamos a dormir, vamos a dejar que se case con Angustias, ya no me importa, pero yo me iré a una casita sola donde él me verá cuando quiera, cuando le venga en gana.
Martirio: Eso no pasará mientras yo tenga una gota de sangre en el cuerpo.
Adela: No a ti, que eres débil. A un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas con la fuerza de mi dedo meñique.
Martirio: No levantes esa voz que me irrita. Tengo el corazón tan lleno de una fuerza tan mala, que sin quererlo yo, a mí misma me ahoga. 
Adela: Nos enseñan a querer a las hermanas. Dios me ha debido dejar sola en medio de la oscuridad, porque te veo como si no te hubiera visto nunca.

Federico García Lorca
La casa de Bernarda Alba

martes, 16 de agosto de 2011

Los fragmentos de la Biblioteca

El Preso: Usted no es proletario.
Max: Yo soy el dolor de un mal sueño.
El Preso: Parece usted hombre de luces. Su hablar es como de otros tiempos.
Max: Yo soy un poeta ciego.
El Preso: ¡No es pequeña desgracia…! En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero.
Max: Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol.

Ramón María del Valle-Inclán
Luces de Bohemia

jueves, 7 de julio de 2011

Los fragmentos de la Biblioteca

Sagredo: ¿Has perdido el juicio? ¿No sabes a realmente a qué te expones si es verdad eso que ves? ¿Y si gritas por todas las plazas que la Tierra es una estrella y no el centro del Universo?
Galileo: Sí, ¡y no que todo el gigantesco Universo, con todos sus astros, gira en torno a nuestra minúscula Tierra, como piensan todos!
Sagredo: ¡Es decir, que sólo hay astros!... ¿Y dónde está Dios?
Galileo: ¿Qué quieres decir?
Sagredo: ¡Dios! ¿Donde está Dios?
Galileo (colérico): ¡Ahí no! ¡Lo mismo que no lo encontrarían en la Tierra si hubiera ahí seres vivientes y lo buscaran aquí!
Sagredo: Y entonces, ¿donde está Dios?
Galileo: ¿Soy teólogo acaso? Soy un matemático.
Sagredo: Antes que nada eres un ser humano. Y yo te pregunto: ¿dónde está Dios en tu sistema universal?
Galileo: ¡En nosotros o en ninguna parte!

Bertold Brecht
Vida de Galileo

viernes, 3 de junio de 2011

Los fragmentos de la Biblioteca

Charley: ¿Cuánto necesitas, Willy?
Willy: Charley, estoy atado de pies y manos. No sé qué hacer. Me acaban de despedir.
Charley: ¿Howard te ha despedido?
Willy: Ese canalla. ¿Te imaginas? Yo le puse su propio nombre. Yo le llamé Howard.
Charley: ¿Cuándo vas a comprender que esas cosas no significan nada para ellos? Le llamaste Howard, pero no puedes vender eso. Lo único que tienes en el mundo es lo que puedes vender. Y lo curioso es que, siendo un vendedor, aún no lo sabes.

Arthur Miller
Muerte de un viajante

viernes, 29 de abril de 2011

Los fragmentos de la Biblioteca

Helmer: ¡Abandonar tu hogar, tu marido, tus hijos!... ¿Y no piensas en el qué dirán?
Nora: No puedo pensar en esos detalles. Sólo sé que es indispensable para mí.
Helmer: ¡Oh, es odioso! ¡Traicionar así los deberes más sagrados!
Nora: ¿A qué llamas tú los deberes más sagrados?
Helmer: ¿Habrá que decírtelo? ¿No son tus deberes con tu marido y tus hijos?
Nora: Tengo otros deberes no menos sagrados.
Helmer: No los tienes. ¿Qué deberes son esos?
Nora: Mis deberes conmigo misma.
Helmer: Ante todo eres esposa y madre.
Nora: Ya no creo en eso. Creo que ante todo soy un ser humano, igual que tú…. O, al menos, debo intentar serlo.

Henrik Ibsen
Casa de muñecas

jueves, 7 de abril de 2011

Los fragmentos de la Biblioteca


A la mayoría de nuestros usuarios lo primero que les llama la atención al entrar en la Biblioteca son los fragmentos teatrales que figuran en las columnas del techo, junto a la imagen de sus autores. A partir de hoy te proponemos un recorrido por esas pequeñas joyas; una forma diferente de acercarse a las grandes obras de la literatura dramática y de animarnos a seguir leyendo:
Antígona: El que murió no era un esclavo, sino su propio hermano.
Creonte: Pero intentando debastar esta tierra; el otro, en cambio, se le opuso defendiéndola.
Antígona: Con todo, Hades quiere leyes iguales.
Creonte: Pero al bueno no le ha de tocar igual que al malo.
Antígona: ¿Quién sabe si, bajo la tierra, la piedad es eso?
Creonte: Nunca, ni aun después de muerto, el enemigo ha de ser amigo.
Antígona: No he nacido para compartir el odio, sino el amor.

Sófocles
Antígona

Éste es uno de nuestros fragmentos favoritos. Resulta conmovedor comprobar cómo el texto de Sófocles conserva intacta toda su fuerza después de 2.500 años. Por cierto, que en este caso concreto para ver el original ni siquiera tienes que entrar en la Biblioteca. Bastará con que, cuando pases por delante, te asomes por la ventana.