El próximo jueves, día 31 de mayo, concluye el plazo para participar en el 29 concurso de obras de teatro escritas por niños y jóvenes, que convoca el ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma a través de la Biblioteca Municipal de Teatro Antonio Abdo.
Este certamen lleva casi tres décadas estimulando la escritura teatral entre las nuevas generaciones de la Isla gracias especialmente a la participación de colegios e Institutos de Educación Secundaria y les recordamos que todavía hay tiempo para presentar los trabajos, ya sea en el registro de entrada del ayuntamiento, en la Biblioteca de Teatro o en las oficinas de Cultura.
El concurso, abierto a cualquier persona nacida o residente en la isla de La Palma, se divide en categoría infantil (hasta los 12 años inclusive) y juvenil (entre los 13 y los 17). Podrán presentarse trabajos escritos por más de un autor, siempre que por edad pertenezcan a la misma categoría. La extensión de los trabajos es libre, admitiéndose minipiezas, textos breves u obras de duración convencional.
El premio en la categoría infantil consiste en un lote de libros, dos pases para los espectáculos infantiles que programe el ayuntamiento en los Teatros Municipales en la temporada 2012-13 y diploma. En la categoría juvenil el premio conlleva asimismo un lote de libros, dos pases para los espectáculos de los Teatros Municipales en la temporada 2012-13 y trofeo.
Los textos galardonados se darán a conocer públicamente por medio de una lectura dramatizada a cargo de los alumnos de la Escuela Municipal de Teatro Pilar Rey. Las bases completas pueden consultarse pinchando aquí.
lunes, 28 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
Los fragmentos de la Biblioteca

Alcestes: Tanto mejor, pardiez; tanto mejor, eso es lo que pido. Para mí es buena señal, y mucho me alegro por ello: me resultan a tal punto odiosos los hombres que me molestaría ser cuerdo a sus ojos.
Filinto: ¡Mucho odiáis a la naturaleza humana!
Alcestes: Sí, siento por ella un odio espantoso.
Filinto: ¿Están envueltos todos los pobres mortales en esa aversión, sin que siquiera uno se salve? Sí que está eso bien, en el siglo en que vivimos…
Alcestes: No, es general, y odio a todos los hombres: a los unos porque son malvados y malhechores, y a los otros por ser indulgentes con los malvados.
Molière
El Misántropo
lunes, 21 de mayo de 2012
Club de Lectura
Sebald o el hacedor de imágenes

Cuando a la edad de nueve o diez años acudía a cortarme el pelo a la barbería de mi tío, una imagen ha permanecido incrustada en mi memoria todos estos años, no es otra que la que representaba una litografía titulada La caza del oso, en la cual dos cazadores intentaban abatir a un gran oso estepario, al tiempo que dos famélicos perros se aferraban con renovada fiereza a las extremidades inferiores de la bestia parda... ¿Qué hace perdurable tal recuerdo? ¿Corresponde esta remembranza con la imagen real vista años después? Este delirio de evocación es el punto de partida en el que se basa W. G. Sebald para ensamblar con singular maestría uno de los tantos relatos que forman parte de la obra del fallecido escritor alemán. Sobre todo porque la vida no es tanto lo que hemos vivido como lo que se recuerda, ni tan siquiera es más verdadero lo que está próximo a la experiencia que lo que hemos asimilado solidamente con posterioridad recordaticia. En este relato concretamente, “Beyle o el extraño hecho del amor”, se pone en evidencia las diversas dificultades que supone la evocación de los momentos pasados, a través de una especie de pseudobiografía que pretende dar testimonio de los avatares amatorios de cierto personaje que no sabemos si es real o ficticio. Aunque sí podemos encontrar claras referencias a esos personajes que aparecen en las inolvidables novelas de Stendhal, siempre tan animosos en busca de su ideal amatorio perfecto, como aparece en La cartuja de Parma. Señalar en este sentido, para seguir con las correspondencias, que Stendhal escribió también un tratado titulado Del amor, donde analiza las distintas variantes de esta sensación especial e inexplicable.
Henri Beyle al escribir sus memorias en la que recuerda la travesía legendaria por los Alpes junto al general Marmont, se encuentra con que su idea del pasado no le permite dar crédito a dichas imágenes mentales por mucho que vuelva a revisitar los lugares en que sucedieron las contiendas, ni mediante la utilización de objetos a modo de “analagon” (la mano), para hacer las veces de representante de la persona amada. Algo así como un vértigo que diferencia las imágenes que tiene en la cabeza y las que han acontecido en realidad. Porque otro tema sería la formación de la imagen mental recurriendo a la imaginación como negación o nihilización del objeto real; es decir, donde la imagen se muestra heterogénea y autónoma respecto de la percepción. A lo que habría que sumarle que ni la repetición del evento permite reproducir las impresiones pasadas. Ya que como bien afirmaba el empirismo humeano, una cosa son las impresiones, sensaciones de carácter fuerte producidas por los sentidos, y otra cosa muy distinta son las ideas, más débiles que las anteriores entendidas como recuerdos de las primeras. Asimismo tampoco cabe esperar que una idea no basada en la experiencia se convierta en algo real. Momento de frustración, al fin y al cabo, como el que le sucede al personaje con respecto a una experiencia tan abstracta como la del amor, esa invención propia como si de una falsa moneda se tratase en pos del pago de una deuda.
Pero será a través de la escritura como Beyle tratará de lograr lo que no puede con la mera evocación, entra así en juego el trabajo ficcionador del escritor como entarimado del propio escritor que realiza el relato. Qué es la literatura si no una visión más real que la propia vida, que aunque seleccione, trocee, dibuje, sólo busca la correspondencia con el mundo interior. En última instancia, no son más que las diatribas o escaramuzas de un escritor que en su final no bosqueja sino una formulación numérica difícil de entender, adelantado la máxima de que todo lo humano se revela indescifrable.
Lo que está claro es que nada de lo que aparece en los relatos primerizos de Sebald recogidos en Vértigo, anuncian una historia al estilo tradicional, con él se abre un nuevo modo de narración fragmentaria, hecha de jirones de la memoria, minuciosos, desajustados por momentos, de imágenes mentales apoyadas, como ya será común, en imágenes fotográficas en sucesión irregular y muchas veces intrascendentes. Fotografías que más que imágenes de apoyo son distracciones para el lector, que a modo de pequeñas trampas, hacen del texto un ser vivo, en constante movimiento y demuestra la facilidad con la que puede ser engañada nuestra conciencia. Todo para hacer de Sebald un escritor siempre melancólico, de negro y profundo calado como hacedor de nuevas imágenes.
lunes, 14 de mayo de 2012
Un fragmento de "El juez de los divorcios"
Juez: ¿Qué pendencia
traéis, buena gente?
Mariana: Señor,
¡divorcio, divorcio, y más divorcio, y otras mil veces divorcio!
Juez: ¿De quién, o por
qué, señora?
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Un momento de la lectura dramatizada de "El juez de los divorcios" |
Mariana: ¿De quién? Deste
viejo que está presente.
Juez: ¿Por qué?
Mariana: Porque no puedo
sufrir sus impertinencias, ni estar contino atenta a curar todas su
enfermedades, que son sin número; y no me criaron a mí mis padres para ser
hospitalera ni enfermera. Muy buen dote llevé al poder desta espuerta de
huesos, que me tiene consumidos los días de la vida; cuando entré en su poder,
me relumbraba la cara como un espejo, y agora la tengo con una vara de frisa
encima. Vuesa merced, señor juez, me descase, si no quiere que me ahorque;
mire, mire los surcos que tengo por este rostro, de las lágrimas que derramo
cada día por verme casada con esta anatomía.
Juez: No lloréis, señora;
bajad la voz y enjugad las lágrimas, que yo os haré justicia.
Mariana: Déjeme vuesa
merced llorar, que con esto descanso. En los reinos y en las repúblicas bien
ordenadas, había de ser limitado el tiempo de los matrimonios, y de tres en
tres años se habían de deshacer, o confirmarse de nuevo, como cosas de arrendamiento;
y no que hayan de durar toda la vida, con perpetuo dolor de entrambas partes.
Juez: Si este arbitrio se
pudiera o debiera poner en prática, y por dineros, ya se hubiera hecho; pero
especificad más, señora, las ocasiones que os mueven a pedir divorcio.
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Puedes ver más fotos en nuestra página en flickr |
Mariana: El invierno de
mi marido y la primavera de mi edad; el quitarme el sueño, por levantarme a
media noche a calentar paños y saquillos de salvado para ponerle en la ijada;
el ponerle, ora aquesto, ora aquella ligadura, que ligado le vea yo a un palo
por justicia; el cuidado que tengo de ponerle de noche alta cabecera de la
cama, jarabes lenitivos, porque no se ahogue del pecho; y el estar obligada a
sufrirle el mal olor de la boca, que le güele mal a tres tiros de arcabuz.
Escribano: Debe de ser de
alguna muela podrida.
Vejete: No puede ser,
porque lleve el diablo la muela ni diente que tengo en toda ella.
Miguel de Cervantes
El juez de los divorcios
martes, 8 de mayo de 2012
"El juez de los divorcios" en manos de los profesionales de la sanidad
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Carlos de León da instrucciones a los "futuros actores" |
lunes, 7 de mayo de 2012
Club de Lectura
Nuestro Club de Lectura vuelve a reunirse este miércoles, día 9, en torno al relato Beyle o el extraño hecho del amor, de W. G. Sebald. La cita es a las 20:00 horas y la presentación correrá a cargo de Yose Fernández. A continuación reproducimos el texto de Jorge Plaja con el análisis del anterior encuentro, sobre Mecánica popular, de Raymond Carver:
Mío o Mecánica popular: El cuento en sus múltiples versiones.
La obra de arte nunca nos llega virgen. Miguel Ángel era llamado “el oscuro” hasta que limpiaron la Capilla Sextina, le quitaron la carbonilla de las velas que se había ido acumulando en la cúpula durante cientos de años, y las pinturas recobraron su luminosidad original. El Clasicismo se ha asociado siempre a la pureza del mármol de los monumentos griegos, hasta que se descubrió que el Partenón estaba originariamente pintado de horteras colores rosas y azules. Entonces, ¿dónde está la verdad: en los originales o en cómo han ido cambiando con el tiempo?
En 2009 el editor Jonathan Cape anunció a bombo y platillo la edición del original de De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver. Como explican en el prólogo, los restauradores no hicieron más que respetar la voluntad del autor, que antes de morir le había prometido a su mujer, Tess Gallagher, publicar un día los relatos tal como eran antes de que se los modificara su editor, Gordon Lish. Para ello, los restauradores, William L. Stull y Maureen P. Carroll, se hicieron con los manuscritos originales (conservados en la Lilly Library de la Universidad de Indiana) y transcribieron las palabras mecanografiadas que estaban bajo las modificaciones y tachaduras del editor, no sin antes haber corregido las “omisiones obvias de palabras, faltas de ortografía e incongruencias de puntuación”. Así, resulta que el original sigue sin llegarnos: Primero lo modificó el editor, luego los diferentes traductores, ahora los restauradores y nuevamente los traductores del cuento restaurado. Por no hablar de los cambios que inevitablemente el lector introduce al leer. Así, resulta que, a lo peor (¿o a lo mejor?), los originales son inalcanzables; quién sabe ya si existen o no. Como dice Baudrillard, lo que habitualmente entendemos por realidad no es más que un simulacro del simulacro del simulacro de la realidad. Una realidad que quedó patente en nuestra tertulia, cuando leímos primero una de tantas versiones del cuento que corren por Internet, una traducción argentina, y luego la comparamos con las dos castellanas publicadas: del original del escritor, modificado por los restauradores, y la versión del editor. Y todas ellas modificadas también por el gusto de cada uno de nosotros.
No creo que en nuestra tertulia alcanzáramos ninguna verdad, pero fue un divertido disparate.
Jorge Plaja Rustein
Mío o Mecánica popular: El cuento en sus múltiples versiones.
La obra de arte nunca nos llega virgen. Miguel Ángel era llamado “el oscuro” hasta que limpiaron la Capilla Sextina, le quitaron la carbonilla de las velas que se había ido acumulando en la cúpula durante cientos de años, y las pinturas recobraron su luminosidad original. El Clasicismo se ha asociado siempre a la pureza del mármol de los monumentos griegos, hasta que se descubrió que el Partenón estaba originariamente pintado de horteras colores rosas y azules. Entonces, ¿dónde está la verdad: en los originales o en cómo han ido cambiando con el tiempo?
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Raymond Carver |
No creo que en nuestra tertulia alcanzáramos ninguna verdad, pero fue un divertido disparate.
Jorge Plaja Rustein
Dos compañías canarias
Dos de las principales compañías teatrales de Canarias, Delirium y Burka, visitaron recientemente la Biblioteca coincidiendo con sus actuaciones en la Isla. Delirium, que cumplió en 2010 la friolera de 25 años y es una de las compañías más veteranas del Archipiélago, presentó en Los Llanos de Aridane y San Andrés y Sauces el montaje con el que han querido celebrar su primer cuarto de siglo de vida: Un culo anda suelto, recuperación de la primera obra que pusieron en pie Delirium, que dio nombre a la compañía y que conserva una asombrosa actualidad. El texto está editado por Baile del Sol en su colección Pipirijaina. Nos visitaron Severiano García, director, actor y en este caso también autor, la actriz y productora Soraya G. del Rosario, y los actores Carlos Pedrós y Adrián Rosales.
Burka Teatro visitaba el Teatro Circo de Marte con su premiada producción Senderos de Gloria, a partir de la novela de Humphrey Cobb que ya fuera llevada al cine por Stanley Kubrick. La compañía nacida en 2003 en torno al actor y director Nacho Almenar y la actriz Aranza Coello nos visitó con el extenso reparto de esta magnífica producción.
Ha sido un auténtico placer recibir a ambas compañías en nuestro pequeño espacio. Su visita además nos ha dado pie para poner en marcha un futuro proyecto en Internet que venimos barajando desde hace algunos meses y que esperamos hacer realidad muy pronto. Más información próximamente...
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Delirium Teatro |
Burka Teatro visitaba el Teatro Circo de Marte con su premiada producción Senderos de Gloria, a partir de la novela de Humphrey Cobb que ya fuera llevada al cine por Stanley Kubrick. La compañía nacida en 2003 en torno al actor y director Nacho Almenar y la actriz Aranza Coello nos visitó con el extenso reparto de esta magnífica producción.
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Burka Teatro al completo |
Ha sido un auténtico placer recibir a ambas compañías en nuestro pequeño espacio. Su visita además nos ha dado pie para poner en marcha un futuro proyecto en Internet que venimos barajando desde hace algunos meses y que esperamos hacer realidad muy pronto. Más información próximamente...
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